lunes, 17 de julio de 2017

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº LXX)

Fecha estelar: - 305458.9
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Películas reseñadas:

- La emperatriz Yang Kwei-fei (1955)
- The Italian Job (2003)
-  Gekijo-ban Psycho-Pass (Psycho-Pass: la película, 2015)


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La emperatriz Yang Kwei-fei (1955)
Dir.: Kenji Mizoguchi

Penúltima película de Kenji Mizoguchi y primera que rueda en color para esta adaptación de la historia de Yang Kwei Fei (719-756), nacida como Yang Yuhuan, que fue la última consorte y favorita del sexto emperador de la dinastía Tang, Xuanzong. En este caso, a diferencia de la versión más reciente del año 2015, “Lady of the Dynasty”, acercándose más al final real que tuvo la protagonista aunque evitando dar papel decisorio al emperador en este final que, por lo que se puede leer, lo tuvo. Esta versión de Mizoguchi mitifica más en inicio al dar un claro origen humilde a Yang Yuhuan, como si fuese el cuento de la Cenicienta y obviando su casamiento a los 14 años con uno de los hijos del emperador fruto de su relación con la también concubina Wu. (Desde luego no ayuda nada para con las pretensiones de estas historias cinematográficas saber que este emperador tuvo a lo largo de su reinado, aparte de la primera esposa y emperatriz, hasta 24 concubinas-consortes y no menos de cincuenta hijos que fueron príncipes y princesas).

Dejando la historia real a un lado, la película de Mizoguchi es, como tantas otras suyas, un dechado de puesta en escena y de cómo se muestra la misma a través del pausado movimiento de cámara. Y eso que los planos secuencia en esta película son básicamente descriptivos de los escenarios, con poco desarrollo narrativo en los mismos, circunstancia en la que Mizoguchi había mostrado su maestría en buena parte de su filmografía anterior. Pero, vista hoy, la principal dificultad que le encuentro a la película no es precisamente en su aspecto teatral, sino que se nota demasiado que es una historia imperial china interpretada por actores japoneses caracterizados para tal fin.

(Spoilers a partir de aquí)

A pesar de los reparos, Mizoguchi nunca defrauda en el cuidado tratamiento que hace de sus personajes femeninos. La película tiene tres momentos que cada uno por sí solo hace que una película “menor” de Mizoguchi sea obra maestra con respecto del cine que se hace hoy. En primer lugar toda la escena de escapada de Yang Yuhuan y el emperador por las calles de la ciudad, y también la escena donde descubre el emperador la presencia de Yang Yuhuan en sus habitaciones, entre velos mientras mira el cuadro de su difunta esposa. Algo tendría que decir Alfred Hitchcock de esta escena y su relación con la idea principal en “Vértigo”. Pero también puede ser una casualidad. Ahora bien, la escena final, la mejor con diferencia de toda la película es la preparación del ajusticiamiento de Yuhuan sin dialogo alguno, la puesta en escena del mismo, el pequeño traveling final de la cola del vestido mientras se acerca al árbol, las joyas que van cayendo después… una maravilla, un maestro a la hora de contar cosas que ocurren fuera de plano.

7/10 - Buena


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The Italian Job (2003)
Dir.: F. Gary Gray

Vaya por delante decir que la belleza de Charlize Theron me hace pensar que no es persona de este mundo. Es culpable de que la película tenga dos puntos más de los que merece.

Es la típica película de robos formada por el típico grupo de genios cada uno en su campo, que tienen incluso su típica presentación. Gente guay, típicos ladrones buenos que roban a ladrones sin pegar tiros. Aquí no está el típico chistoso, que todos lo quieren ser, pero con chistes malos. Y no podía faltar el típico malo que se gana su condición de odiado a pulso, para que no haya dudas.

Hay que desconectar demasido el cerebro para dejar pasar las situaciones inverosímiles que aquí se ven. Si se consigue desconectar, un entretenimiento sin más. Lo que pasa es que no aguanta un segundo visionado, que es mi caso, porque entonces empiezas a pensar que estas viendo una especie de Equipo A con Minis.

Spoiler
Una curiosidad, que estoy aburrido: en el año 2004 el oro se pagaba a unos 400 dólares la onza. Los lingotes que se ven en la película son los típicos de 400 onzas troy (12,4 kg cada uno). Cada lingote tenía un valor en el 2004 de 160.000 dólares. Si roban 35 millones, son 218 lingotes. En algún momento dicen que son 208 lingotes cuyo peso no es de 1200 kg como dicen, es de 2580 kg. Toca a 860 kg en cada maletero. Como para ir con las ruedas delanteras levantadas.
Vale, lo dejo.

5/10 - Pasable


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Gekijo-ban Psycho-Pass (Psycho-Pass: la película, 2015)
Dir: Naoyoshi Shiotani, Katsuyuki Motohiro

Dentro del anime de ciencia ficción, de entre las obras cyberpunk, de aquellas que han sido asequibles por estos lares, seguramente sea Psycho Pass la más relevante en cuanto a calidad del producto y, sobre todo, por el interés de la historia que se cuenta, el mundo ultra-tecnificado del siglo XXII en el que se desarrolla, la interacción de sus habitantes con el mismo y las cuestiones morales y filosóficas que se plantean. Un mundo, unas historias y unos protagonistas que claramente presentan muchos paralelismos con los que aparecen en Ghost in the Shell. Pyscho Pass surgió al revés de como suelen hacerlo estos productos ya que el anime fue primero y a partir de él, surgieron los manga, las novelas y otros productos.

Dentro del anime, Psycho Pass cuenta con una primera temporada emitida en el año 2012 que es excelente, muy recomendable, sobre todo la primera mitad de la temporada (una reseña aquí). Desde luego la serie dejó con ganas de más pero no fue hasta el 2014 cuando se emitió una segunda temporada que particularmente me resultó decepcionante (una reseña aquí). Hubo cambio de productora y de dirección, la calidad de la animación se resintió y la historia curiosamente no continuaba donde quedó la primera temporada en lo referente a seguir contando el destino de uno de los protagonistas principales. Ahora bien, la decepción principal de esta temporada vino por los mismos motivos que hacen de “Psycho Pass: la película”, un producto simplemente pasable. Y ello a pesar de que aquí, en la película, se vuelve con la productora original, Production I.G, que cuida mucho de la calidad de sus productos y también con Naoyoshi Shiotani que vuelve a tomar las riendas en la dirección.

El interés en la película está, desde luego, en que se trata de la verdadera continuación de la primera temporada de Psycho Pass. La verdad es que a película entra a saco y explica muy poco, es necesario y recomendable haber visto esta temporada de la serie para llegar a comprenderlo todo bien, aunque tampoco es que la historia de para mucho, que es ése el principal problema. Se desaprovecha mucho el rico mundo lleno de posibilidades que se plantea, una buenísima idea puesta al servicio de una manida y previsible historia con personajes muy planos, demasiado asépticos, desapasionados, neutros. Sobre todo Akane.

Es evidente que la falta de interés en lo que se cuenta es claramente una cuestión personal. Una pena que las historias que se cuentan en Psycho Pass no vayan por la senda deseada y se limite a contar historias ya muy vistas aunque sean enmarcadas en este futuro distópico. El fundamento y la esencia de este mundo se podía ver en la primera temporada de la serie pues los capítulos desarrollaban cómo era la convivencia de los personajes, los propios personajes evolucionaban y se resolvían historias originales que estaban inmersas y eran imposibles de concebir sin el contexto de este universo controlado por Sibyl.

5/10 - Pasable






Nº de películas reseñadas en el blog: 291
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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 12 de julio de 2017

Ghost in the Shell (1995)

Fecha estelar: -305471.7
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Ghost in the Shell (1995)
Dir.: Mamoru Oshii

Aviso a navegantes: reseña con spoilers.

 
Un poco de contexto para empezar.

Japón, año 2029.

Gracias al avance de la tecnología cibernética los cuerpos humanos pueden ser mejorados o incluso sustituidos total o parcialmente por partes cibernéticas (prostéticas). Estas mejoras confieren a los cuerpos cualidades sobrehumanas que van desde una gran fortaleza física y resistencia hasta un desarrollo muy superior de los sentidos o también a tener un control metabólico del cuerpo. Tales humanos son en realidad ciborgs, tanto más cuanto menos de humano original tengan, que es lo que ocurre con buena parte de los integrantes de la Sección 9 del departamento de seguridad del gobierno japonés. De hecho, la mayor Motoko Kusanagi es un ciborg de cuerpo entero (eso sí, un cuerpo prostético de primer nivel, nada barato), incluyendo buena parte de su cerebro que, como el de muchos ciborgs, está modificado de manera orgánico/sintética. Estos ciber-cerebros, formados por una carcasa metálica que protege al cerebro artificialmente aumentado, permiten a las mentes interactuar entre ellas, con máquinas, con robots y con redes de datos que hay siempre a su alrededor. El caso de Kusanagi es que casi la totalidad de su cerebro también es artificial. En el lado opuesto están los humanos puros y los casi totalmente humanos, como es el caso de Aramaki o de Togusa que solo tienen implantes cerebrales para poder conectarse a la red.

Implantación del cibercerebro de Kusanagi en un cuerpo prostético



Pero entonces,  ¿los ciborgs son humanos?

Pues ésa es la gran cuestión y es la idea central de la película de Oshii.

Estos ciborgs se consideran humanos, pero no es porque tengan partes de materia orgánica original, aunque sea poca, o por el trato humano que reciben entre los demás humanos; estas son razones terrenales que Kusanagi rechaza rápidamente. Lo que los hace considerarse todavía humanos es lo que llaman el “espíritu” (ghost), que no es más (ni menos) que la esencia que hace al ser humano como es dentro de la especie y como individuo dentro de la especie. Es la autoconsciencia de su propia existencia que se afianza, en buena parte, a través de la propia memoria y de los recuerdos que guarda. Los robots antropomórficos, los androides o también los tachikomas no tienen esta autoconsciencia, este espíritu, y por eso no son considerados ciborgs aunque alguno de ellos estén en proceso de conseguirlo. No obstante es importante considerar que tener este espíritu no es algo exclusivo del humano sino que cualquier ser en este universo puede tenerlo, ya sea vivo o artificial. Un concepto así es muy consecuente con la concepción sintoísta japonesa.

Pero lo más curioso es el ensamblaje de este espíritu con la tecnología y la informática ya que el ghost de un individuo no es debido a algo físico, a una configuración neuronal concreta, sino que es posible transferirlo de un cuerpo a otro, de un cerebro a otro, o también a un cerebro sin cuerpo que esté empaquetado en cualquier objeto que nos podamos imaginar que esté tecnológicamente preparado, como una maleta. Incluso el espíritu puede trascender aún más y habitar en la red de redes. Entonces, ¿qué es el espíritu? ¿es una especie de software natural que surge gracias a la encriptación genética del individuo junto con sus vivencias, el recuerdo de las mismas y sus disquisiciones existenciales?

Ante tantas alternativas para el alojamiento del espíritu cada persona cibernética intenta conservar la autoconsciencia, su espíritu, y que no se pierda en la despersonalización que supone la red de redes o la utilización de cuerpos prostéticos de serie. Desde luego, no es de extrañar el gran cuidado que en este universo hay que poner en proteger la masa cerebral que guarda el espíritu y las medidas defensivas que hay que adoptar (cortafuegos, antivirus, encriptaciones, etc.) para que los cerebros no puedan ser hackeados. Porque cuando los cerebros están interconectados es posible suplantar el espíritu de una persona, y el viaje de un espíritu entre cerebros interconectados o el control total o parcial del cuerpo de una persona por parte de un espíritu externo.

Piratear la realidad que vives es posible

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Es evidente que toda esta descripción de cómo son los humanos que viven en el año 2029 de este universo de Ghost in the Shell no ocurre ni tiene lugar en la película de Mamoru Oshii, aunque buena parte sí. Todo esto no es más que una especie de “resumen” de lo que es mi propia concepción de este universo después de disfrutar del manga de Masamune Shirow, de las dos películas de Mamoru Oshii, de la trama de Arise y de las dos temporadas de Stand Alone Complex (SAC) de Kenji Kamiyama. Es una gran virtud de toda esta saga el que puedas ir descubriendo poco a poco cómo funciona este futuro. Sobre la película del 2017 de Rupert Sanders mejor ni hablar, que aquí no pega ni con cola.




Ghost in the shell (1995)

Pasando ya exclusivamente a la película de Mamoru Oshii (la estrenada en 1995, no la innecesaria remasterización del 2008) es importante mencionar que en mi caso éste es el “producto fundacional” de este universo ya que el manga de Shirow vino un poco después. Los mangas de Shirow son bastante complicados y difíciles de seguir, sobre todo el tomo número dos. Lo cual no quiere decir que sean malos, más bien al contrario. Resultan fascinantes porque desarrollan personajes interesantes, se imagina un futuro plausible y visualiza el entorno informático, la red, de una forma más que brillante. El propio Mamoru Oshii afirmó en una entrevista su creencia de que en todo Japón quizás no exista alguien que comprenda perfectamente los mangas de Masamune Shirow. Desde luego es imposible llevar cualquiera de estos mangas a la pantalla sin que los resultados sean, como poco, alucinatorios. Los productos audiovisuales nunca lo han intentado, más bien lo han adaptado tomando los personajes, las ideas y los conceptos importantes de la obra de Shirow.

En el caso de la película, Oshii ha aligerado mucho el contenido del manga para hacerlo más accesible, circunstancia que solo consigue en parte ya que la película también es bastante difícil de seguir. En la película, Oshii da un carácter más adulto al aspecto de Motoko Kusanagi y le cambia bastante la personalidad pues es mucho más seria. Pasa también por alto cualquier referencia sobre la sexualidad de Kusanagi y sus tendencias lésbicas, que aparecen bastante explícitas en el manga, y, en general, obvia cualquier alusión a las relaciones interpersonales. Aunque no del todo, porque es sutil en la película en algunos gestos de Batou hacia Kusanagi que sugieren claramente su enamoramiento de la mayor.


En GITS, Oshii envuelve el producto en una compleja trama político-empresarial, característica por otra parte del género ciberpunk, que es el “campo de batalla” entre dos secciones gubernamentales. Y el proceso de investigación para desentrañar la trama lo hila con unas escenas de acción admirablemente planteadas y mejor animadas que ya por sí solas hacen que la película sea imprescindible. Pero la realidad es que Oshii está más interesado en el tema del espíritu, de la identidad como persona y en la posibilidad de que programas informáticos artificiales puedan adquirir autoconsciencia. También en la transcendencia/evolución del ser humano hacia un nuevo ser.
Para conseguir esto, intercala entonces la trama política con las escenas de acción, pero, mientras los miembros de la sección 9 hacen su trabajo, Kusanagi irá desarrollando sus dudas existenciales que quedarán perfectamente hiladas con la trama del titiritero. La película es tremendamente dinámica y no da descanso alguno para la reflexión del propio espectador…. ¡¡Que todo esto se cuenta en ochenta minutos!!

Ochenta minutos que, además, muestran una concepción artística y unos dibujos sobresalientes. El director artístico es Hiromasa Ogura, que ya había trabajado anteriormente con Mamoru Oshii en su primera película dedicada a la Policía Móvil Patlabor (1989). En Patlabor ya se pueden ver conceptos arquitectónicos, barrios y calles de la megaciudad bastante parecidos, aunque no al nivel de lo que se puede disfrutar en GITS. Los fondos urbanos de la megaciudad son impresionantes en cualquier escena. Son tan buenos que Oshii  permite un paseo para que se puedan contemplar y disfrutar, que es lo que ocurre en las escenas del paseo en barco de Kusanagi por la ciudad bajo la impresionante música de Kenji Kawai. En cualquier caso no es un simple paseo, que su importancia argumental también tiene. Aunque el nombre de la ciudad no se identifica en la película, debemos suponer que es japonesa, aunque se observa que está claramente inspirada en Hong Kong. Las influencias de Blade Runner también parecen claras.








Togusa porta una versión ficticia de una Mateba
El cuidado que pone Oshii en sus películas animadas es admirable. El diseño de las armas de fuego y de los artilugios bélicos, el uso que se hace de ellos mediante la animación es de lo más realista que se puede contemplar. Es marca de la casa, que se puede comprobar no solo en GITS sino también en las dos Patlabor que dirigió y en la reivindicable Los surcadores del cielo (Sukai kurora, 2008), o incluso en su colaboración en Jin-Roth (1998) de Hiroyuki Okiura. También es admirable la fusión que se consigue aquí entre el trabajo artesanal de animación y la utilización del ordenador con mesura. Es un acierto total utilizar imágenes generadas por ordenador cuando se trata de mostrar lo que se ve en los monitores de ordenadores o cuando se muestra algo a través de la visión de un ciborg. El dibujo de personajes, la iluminación de los mismos a través del propio dibujo le sigue dando un “aspecto de comic” que ya no tienen la mayoría de productos actuales. Quizás sea el Akira (1988) de Otomo la obra cumbre para este tipo de animación, en mi opinión/gusto personal.

Batou con una copia modificada de una IMI Micro Uzi
Más información sobre las armas de GITS en
http://www.imfdb.org/wiki/Ghost_in_the_Shell_(1995)


En definitiva, Ghost in the Snell es una película importante e influyente que, tal como se han desarrollado las redes de la información y los sistemas informáticos desde 1995 hasta hoy, desarrolla unos conceptos plenamente vigentes. No envejece nada nada mal y es película que gana en cada pase pues siempre ves algo nuevo, una nueva cualidad en cualquiera de los aspectos en los que sobresale, en las muchas alegorías que hay en sus imágenes y en sus palabras, en la animación, los encuadres, las escenas de acción, el dibujo en las escenas contemplativas de la ciudad, en la coherencia informática, los hackeos, en el fundamento de las dudas existenciales y las motivaciones del titiritero, en la magnífica música de Kenji Kawai,…. Un verdadero peliculón.

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En Blade Runner también hay paraguas amarillos. Es mi escena favorita.






¿Y a dónde va la recién nacida desde aquí?
La red es vasta e infinita





Otras entradas sobre GITS en el blog:
- Batou, Motoko Kusanagi y una San Miguel
- Modelo Robótico Genérico de aspecto femenino
- Ghost in the shell, un poco de cronología, contextualización... y Arise





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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

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martes, 4 de julio de 2017

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº LXIX)

Fecha estelar: - 305494.7
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Películas reseñadas:

- 2010: Odisea dos (1984)
- La autopsia de Jane Doe (2016)
- Lady of the Dynasty (2015)


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2010: Odisea dos (1984)
Dir. Peter Hyams

Es curioso que lo mejorcito que ha hecho Peter Hyams como director sea precisamente cine ambientado en el espacio, más concretamente en las lunas de Júpiter, aún más concretamente en la asolada y devastada luna Io, el lugar del sistema solar que más se parece a Mordor. Así lo fue en su mejor film, Atmósfera cero (1981), una revisitación a “Solo ante el peligro”, y también lo es 2010: Odisea dos, una continuación de la obra maestra de Kubrick a través de la propia novela que A. C. Clarke escribió dos años antes. Ése fue, quizás, el estigma que cargó esta película porque cualquier comparación con la película de Kubrick no tiene defensa posible. Creo que ése no es el camino para afrontar esta película de Hyams porque, aunque tenga sus problemas, que los tiene, es una más que digna muestra de ciencia ficción dura, seria y coherente basada en una saga que A. C. Clarke desarrolló en cuatro novelas.

Primero lo malo. Como adaptación de la novela de Clarke, considero que la película comete bastante más errores que aciertos en los cambios que introduce. La gran losa de la película es el asunto de la guerra fría y el enfrentamiento entre soviéticos y americanos que no pega para nada en esta historia. Eran cosas de la era Reagan, quizás entendibles en el momento de estreno de la película pero que hoy día se nota que están introducidas a martillazos en la historia. Nada de esto aparece en la novela de Clarke, que también fue escrita en esos años pero con una visión más favorable del ser humano donde los propios rusos son considerados y tratados mucho mejor. Y también donde se plantean ideas mucho más interesantes que son directamente eliminadas para no alargar la película. Sin ir más lejos, todo el misterio de la luna Europa, la nave china Tsien o los paseos de Bowman por esta luna.

Por el contrario, lo mejor del film es la aventura espacial de acercamiento al sistema de Júpiter para intentar salvar la nave Discovery e investigar al propio monolito que aún continúa orbitando al planeta. La película tiene más de treinta años y visualmente se mantiene mucho mejor que bien, tanto en la representación del sistema joviano (no recuerdo en el cine que se haya hecho mejor que aquí), del anillo de azufre de Júpiter, de las naves espaciales y la coherencia de sus movimientos orbitales, de los paseos espaciales. Y la labor de dirección es más que loable, porque todas estas maniobras y los trabajos que realizan los astronautas son perfectamente entendibles. Sin necesidad, además, de incluir excentricidades o sorpresas, el típico ruido efectista que no viene a cuento. Una simple luz roja, la que representa a HAL-9000, es capaz de generar tensión si la escena está bien rodada y los diálogos son los adecuados. Por cierto que, entre los aciertos respecto de la adaptación de la novela está el final que aquí se da HAL. Solo hay sutiles diferencias, pero acertadas en este caso.

En 1979 las trayectorias de las sondas Voyager de la NASA tuvieron su máximo acercamiento al planeta Júpiter y sus lunas. Sin duda las fotografías que enviaron fueron decisivas en el enfoque que A. C. Clarke dio a su novela. Su posterior labor como asesor científico de la película (tiene dos cameos) también fue determinante para que este film, visto hoy, se presente como una buena película, con una historia interesante y científicamente correcta. Una película que entretiene y que enseña.

7/10 - Buena


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La autopsia de Jane Doe (2016)
Dir.: André Øvredal

Reseña con cuasi-spoilers.
Aunque la primera parte es interesante, la parte de la autopsia, tiene también en estos minutos un cierto tufo a la típica/tópica película de terror, género que lleva mucho tiempo generando básicamente la misma película. Aquí, la morgue donde hacen las autopsias es básicamente irreal y te la tienes que creer. A saber, un sótano que tiene menos luz que una osera y con más ruidos raros que la sentina de un viejo cascajo de vapor. Pero es el escenario perfectamente característico de este tipo de películas. Y no es el lugar el único tópico, que también hay gato y tormenta de rayos, truenos y centellas. Vamos, que es el ambiente ideal para hacer la autopsia a las once de la noche. 

Como el director no se corta en mostrar estas cosas desde el principio, no huye de los tópicos, pues irremediable estás viendo la película sabiendo qué es lo que puedes esperar ver. Es un error porque la parte de la autopsia está muy bien, pero la deriva hacia lo sobrenatural, al típico producto de sustos, no sorprende nada y es muy poco original. Llega un momento en que la película se reduce a un ir y venir por los pasillos que es puro convencionalismo del género, incluyendo situaciones del tipo “porque sí” cuando no directamente tramposas (ponemos aquí a la novia del protagonista). Una pena, porque los cuarenta primeros minutos prometían por sí solos sin necesidad de la parafernalia que le han querido dar. Después, en el resto de la película, los guionistas debieron fumar algo para terminarla de esta manera.

4/10 - Regular


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Lady of the Dynasty (2015)
Dir.: Shi Qing, Tian Zhuangzhuang, Zhang Yimou

Yang Kwei Fei (719-756), nacida como Yang Yuhuan, fue la consorte favorita del sexto emperador de la dinastía Tang, Xuanzong. Dado que hechos históricos tan antiguos no son hoy día perfectamente conocidos, la película se centra en el ascenso de Yang Yuhuan hasta lo más alto del palacio imperial a través de las intrigas, traiciones y relaciones amorosas dentro de la corte del emperador, hechos que podrían o no haber sucedido, todos o parte de ellos. Siendo Yang Yuhan una de las Cuatro Grandes Bellezas de la Antigua China y dada la escasez de registros históricos, seguramente muchos de los hechos supuestamente conocidos no sean más que fruto de la leyenda.

En cualquier caso, la película Lady of the Dynasty intenta dar una visión de los hechos que está excesivamente centrada en la parte del romance, especialmente en su segunda mitad, y poco en las intrigas. Desde luego es la primera parte la más interesante, todo lo referente a la entrada en el palacio imperial de Yuhuan gracias a la concubina Wu (interpretada por Joan Chen que es, sin duda, la mejor de la película). Pero es una película demasiado deslavazada fruto de que ha sido “tocada” hasta por cuatro directores y otros tantos productores que han ido poniendo y quitando financiación. La película fue propuesta inicialmente al director coreano Kwak Jae-yong, que tiene en su haber dentro de la comedia romántica la espléndida My Sassy Girl (2001), pero pronto deja el proyecto y pasa a Tian Zhuangzhuang aunque el director principal de la película es un desconocido Shi Qing. Incluso Zhang Yimou aparece en los créditos como participante del proyecto en la dirección. Desde luego, si es por el tratamiento del color y la composición de las escenas la película recuerda muchísimo al estilo de Yimou y es fundamentalmente lo más destacable de la película, su aspecto visual, el colorido y la composición de los interiores palaciegos y del magnífico vestuario. El asunto de los exteriores y el hecho de que el CGI se ve a distancia es mejor no tratarlo pues tampoco es que estas escenas fueran relevantes en la historia que se quiere contar. Eso sí, excepto un increíble, casi irrisorio, encuentro a caballo entre el emperador y la consorte.

Pero, aunque más o menos permaneces alucinado por la belleza de las imágenes, y también de Fan Bingbing en el papel de Yuhuan, la película se torna demasiado parecida a una postal de poses de la protagonista. Abandona las intrigas y se torna demasiado lenta acumulando escenas de Fan Bingbing tocando el arpa, bailando con vestidos hipnóticos, mostrándose celosa, llorando a lágrima viva, …, la historia se acerca al folletín y se torna bastante aburrida mientras se acerca a un final que se antoja abrupto y con propensión hacia lo excesivamente melodramático. Son cosas de la leyenda y de lo bien que quedan en gran pantalla, porque de lo poco que se sabe el final fue parecido pero no igual.

En el año 1955, Kenji Mizoguchi dirigió su penúltima película, Yôkihi, que aquí se tituló La emperatriz Yang Kwei-fei. Desde luego es una muestra de la importancia del mito de la belleza de Yang Yuhuan dentro del mundo asiático cuando fue considerado por un director japonés para realizar su película. Dado el agridulce sabor que ha dejado Lady of the Dynasty, se hace necesario revisitar la película del maestro Mizoguchi.

5/10 - Pasable





Nº de películas reseñadas en el blog: 288
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