jueves, 31 de marzo de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (publicación nº 22)

Fecha estelar: -306751.9
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Películas reseñadas:
- The Kingdom of Dreams and Madness (2013).
- Kaguya Hime (El cuento de la princesa Kaguya, 2013).
- Rounders (1998).
- El séptimo sello (1957).


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The Kingdom of Dreams and Madness (2013)
Dir. Mami Sunada.

A lo largo de un año, con el estudio Ghibli metido en plena faena de realización de las últimas películas de Hayao Miyazaki y de Isao Takahata, la directora Mami Sunada tuvo la oportunidad (y la suerte) de poder rodar con cierta libertad parte del trabajo que se realizaba por entonces en el estudio. Con todo el metraje rodado, Sunada ha montado un documental más que interesante en general y especialmente querido de forma particular. Sunada narra la historia de la realización de la última película de Miyazaki, Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) desde la admiración por la persona, la admiración por el maestro. Es este el aspecto que me es particularmente preferido de este documental, porque mi admiración por las tres personas que muestra el póster es infinita, me es imposible reflejar el agradecimiento personal por poder disfrutar y dejarme influenciar por el trabajo que han realizado a lo largo de su vida.
Aparte de la admiración, el documental resulta muy interesante porque muestra, entre opiniones personales de Miyazaki y entre detalles de su vida cotidiana, parte del proceso creador de su última y más personal película. Especialmente, elaborando el storyboard de Kaze tachinu o con la elección de Hideaki Anno (Neon Genesis Evangelion) como seiyu principal. Es importante mencionar que es muy conveniente ver este documental después de ver la película de Miyazaki, y no antes, pues se muestra algún que otro importante spoiler.
Tampoco elude el documental el estado de las relaciones entre Miyazaki y Takahata en ese preciso momento, dos genios que no habrían estado juntos mucho tiempo en Ghibli si no fuera por la grandísima labor del tercero en discordia, el productor Toshio Suzuki que desde luego se nos muestra como verdadero alma mater del estudio, que ha sabido canalizar la labor de estos dos genios hacia la producción de verdaderas obras de arte. En realidad Takahata aparece en el documental solo a partir del material de archivo porque su aparición ex profeso parece algo forzada. Eso sí, su sombra sí que está muy presente a lo largo de todo del metraje. Y es una pena, porque si Miyazaki ha realizado una película inolvidable, Takahata ha conseguido, con la que se nos muestra como su última película Kaguya Hime, una obra maestra.
9/10 - Muy buena


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Kaguya Hime (2013)
Dir. Isao Takahata

En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija...... la reseña completa se puede leer  aquí.
10/10 - Obra maestra




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Rounders (1998).
Dir. John Dahl

Vista desde la distancia de los años la película atrae por la importancia del reparto. Envuelta en parte por las maneras del cine negro (voz en off del protagonista, bajos fondos de Nueva York...) pretende engancharme con el casi siempre efectivo cine de jugadores de cartas. Pero no lo consigue. Principalmente porque el alabado guion de la película es muy predecible en el sentido de que las líneas generales de la historia ya te las sabes desde el principio. Y el relleno del predecible camino que sigue la historia también ha sido visto ya en montones de películas.
Para pasar el rato, aunque, al menos, el trabajo que hace Edward Norton sobresale.
5/10 - Pasable










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El séptimo sello (1957)
Dir. Ingmar Bergman

Una de las más clarividentes reflexiones sobre la venida de la muerte y el sentido de la vida, sobre la religión y la búsqueda de Dios. La película se adentra profundamente en el terreno alegórico, dejando las diferentes interpretaciones a la mente del espectador atento.
Hay diálogos de una relevancia impresionante, pero, además, el envoltorio es inmejorable, con atmósferas oníricas impactantes a base de encuadres, niebla, composición de escenas, iluminación y fotografía.
Pocas películas hay que te inviten a la reflexión incluso después de varios días de haberlas visionado. Ésta, es una de ellas.
8/10 - Notable












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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 23 de marzo de 2016

Kaguya Hime, el cuento del cortador de bambú

Fecha estelar: -307507.2
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En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija, Nonoko, que es encontrada por el padre dentro de una planta de bambú, tal como nace la princesa Kaguya en el cuento tradicional japonés en el que se basa la película.
(Véase una entrada anterior sobre el cuento del cortador de bambú aquí).


El nacimiento de Nonoko en
Mis vecinos los Yamada
Desde luego me inclino a pensar que ya por entonces estaba en la mente del maestro el plasmar el cuento en imágenes, pero es que además, ha sido una producción muy prolongada en el tiempo, iniciada en el año 2008 cuando el estudio Ghibli anunció que Takahata estaba produciendo un nuevo largometraje que, finalmente, no ha visto la luz hasta el año 2013.

De entre las películas de Takahata ya es posible decir que, personalmente, hay tres que me llegan  hasta lo más profundo del corazón gracias al don que tiene el maestro en saber transmitir los sentimientos humanos a través de unos "simples dibujos". Primero fue La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988) que me parece un relato devastador, una película durísima que muestra como ninguna otra (animada o no) el camino hacia la fatalidad de unos personajes arrastrados hacia una situación que no pueden evitar de ninguna de las maneras. Después vino la, para mí, obra maestra de Takahta, Recuerdos del ayer (Omohide Poro Poro, 1991), que muestra como ninguna la nostalgia de la infancia, el anhelo por revivir en el presente todos aquellos momentos, pero también la imposibilidad de conseguirlo porque somos arrastrados por las necesidades de la sociedad. Y en tercer lugar,  ahora tenemos El cuento de la princesa Kaguya, una película que argumentalmente tiene mucho de las dos anteriores.
Cierto es que, si de partida el espectador conoce el cuento tradicional japonés en el que se basa la película, el cuento del cortador de bambú, entonces sabe que la historia de la princesa Luna, Kaguya, es una historia muy triste. Y cietamente Takahata se desvía muy poco del contenido del cuento.  Pero lo importante es ver, tal como ocurre en La tumba de las luciérnagas y en Recuerdos del ayer, cómo la maestría de Takahata nos mete dentro la historia, cómo es capaz de hacer que el espectador esté dentro de la mente del personaje y llegue a comprender sus sentimientos. La princesa Kaguya, como Seita y Setsuko en la La tumba de las luciérnagas, está abocada hacia un final que no puede evitar, y después de todo su recorrido vital el espectador también llega a vislumbrar, ante la inminencia del destino, que fue su fugaz infancia el mejor momento de su vida. La escena donde Kaguya comprende cómo podría haber sido muy feliz pero que ya es tarde es, simplemente portentosa. Pero su final, a diferencia de Recuerdos del ayer, está sujeto a un destino que Kaguya no puede controlar, que no puede decidir. En Recuerdos del ayer Taeko sí tiene la libertad final para tomar la decisión que nos lleva al culmen de la emoción, en Kaguya Hime el destino está escrito.
Y todo esto lo consigue Takahata con una animación muy arriesgada, portentosa en la expresividad de los rostros, en el movimiento de los personajes, en la forma de planificar y encuadrar las escenas, en la diferente forma de trazar el dibujo. No hay mejor manera de mostrar la ira y la impotencia que la forma de animar y dibujar las dos huídas que tiene la princesa, cuando el trazo se simplifica al máximo. Takahata ya "experimentó" este tipo de trazo en Mis vecinos los Yamada que, por otra parte, es habitual ver en la obra de otros animadores como Bill Plympton o Frédéric Back.

Finalmente destacar la que es primera colaboración entre Joe Hiaishi e Isao Takahata. La música de Kaguya Hime es, como nos tiene habituados el compositor de cabecera de Miyazaki, sobresaliente, sobre todo cuando intervienen las composiciones de piano. Las producciones del estudio Ghibli están muy cuidadas en todos sus aspectos y el caso de la música es un claro ejemplo de ello.

Me resulta del todo imposible llegar a comprender cómo es posible que esta película o también el film de Tomm Moore La canción del mar, nominados al Óscar a mejor película de animación, no ganaran el premio, cualquiera de ellas. Particularmente sitúo ambas películas, El cuento de la princesa Kaguya y La canción del mar,  al mismo nivel, con una animación arriesgada, novedosa, dirigidas a público de cualquier edad, contando historias con mucha profundidad de interpretación,  obras maestras comparadas con la que sí se llevó el premio, Big Hero 6, que simplemente me parece otra película infantil Disney del montón, técnicamente impecable (como no podía ser menos cuando costó nada más que 165 millones de dólares), pero con una historia previsible, moralizante, más simple que una piedra y más manoseada ya que un billete de cinco euros.



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

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When Marnie Was There (Omoide no Mânî, 2014).

Fecha estelar: -307351.1
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Entrada sin spoilers


Omoide no Mânî (When Marnie Was There - 2014) es el segundo largometraje de Hiromasa Yonebayashi, un director asociado por ahora al estudio Ghibli en el que lleva trabajando como animador desde Mononoke Hime (1997).  Desde esta mítica película, obra maestra de Hayao Miyazaki, Yonebayashi ha participado en los principales títulos del estudio, en muchos de ellos como "key animator" que va más lejos de un simple animador ya que asume toda la responsabilidad de las escenas que tiene asignadas.

En el año 2010 Yonebayashi asume la máxima responsabilidad e inicia, bajo el amparo del estudio, su carrera como director con Karigurashi no Arietti (Arrietty y el mundo de los diminutos). El resultado fue más que notable, una película muy estimable amparada en un trabajo técnico impecable que viene dado por el "sello Ghibli". Y hablar de Ghibli implica calidad. Cuatro años despues Yonebayashi se confirma, se supera, y nos regala Omoide no Mânî. Una película que se separa del sentido aventurero de su primer film para adentrarse en la dificil tarea de narrar los sentimientos humanos a traves de la animación. Y el resultado es muy satisfactorio, notable, en la buena dirección para intentar acercarse a las obras maestras de los fundadores del estudio. Es muy difícil llegar al nivel de Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) el último film de Miyazaki o la obra maestra que es Kaguya Hime (2013) de Isao Takahata, pero es de esperar, más bien desear, que Toshio Suzuki continúe su labor en el estudio Ghibli para amparar nuevos trabajos. Curiosamente Yonegayashi con Omoide no Mânî y Goro Miyazaki con Kokuriko-zaka kara (La colina de las amapolas) han conseguido superarse respecto de sus primeras películas y nos han ofrecido productos que están muy por encima en su género que muchas producciones, y no me refiero solo al anime sino a productos norteamericanos (léase aquí Disney, y Pixar últimamente), llenos de convencionalismos infantiloides, tendenciosidad hacia el "buenismo", guiños para mayores, prisas y demasiados gritos.



 Centrándonos ya en Omoide no Mânî decir de entrada que es todo un placer disfrutar de una historia contada con pausa, con el ritmo necesario muy del gusto y del proceder japonés. Ciertamente suele ser este precisamente uno de los inconvenientes que muchos achacan a este cine, pero yo lo disfruto intensamente. Porque, aunque la historia que se cuenta en la película sea en realidad muy sencilla y juvenil, no en vano está basada en una novela para adolescentes de 1967 escrita por Joan G. Robinson, el empaque de la misma llega mucho mucho más lejos, porque hay tiempo para contemplar las escenas, porque la calidad de los escenarios dibujados, naturales o de interiores, es simplemente espectacular, porque es fascinante cómo se retrata el mundo rural japonés. En este último sentido la película pisa sobre terreno muy firme, no en vano muchas películas del estudio Ghibli han pasado por aquí y es imposible, viendo esta película, no recordar la grandísima obra maestra de Takahata Omohide Poro Poro (Recuerdos del ayer, 1991).

En cualquier caso, la fascinación o la reverencia que tienen muchos creadores japoneses por el mundo rural japonés, el huir de la tecnología y los convecionalismos modernos para adentrarse en el último reducto de la tranquilidad, la tradición y del amor por la naturaleza es digno de reflexión. Sólamente dentro del anime, a bote pronto y de los últimos años, puedo citar con facilidad títulos importantes como Momo e no Tegami (Una carta para Momo, 2011) de Hiroyuki Okiura, o las dos últimas películas de Mamoru Hosoda, Samâ Wôzu (Summer Wars, 2009) y Ôkami Kodomo no Ame to Yuki (Los niños lobo, 2012).

Pero,.... algún pero debe haber. Y lo hay. El último tercio de la película me parece algo precipitado. Una película que te va envolviendo poco a poco en la historia de Anna, una niña muy introvertida que tiene que luchar contra ese deseo de encerrarse en sí misma, de vencer las dificultades que tiene de manifestarse espontáneamente, de comprender por qué es así, que viaja a una zona costera donde conoce a Marnie, otra chica con su propio secreto... y todo va bien contado, pero al final la narración de la relación con Marnie se torna algo precipitada. A la película le faltan 15 minutos que particularmente estaría encantado de ver. Por otra parte, aunque la música no está nada mal, tampoco es que se quede en la memoria. Particularmente también me molesta que el tema principal que aparece en los créditos finales esté cantado en inglés, una nimiedad en cualquier caso.

Finalmente mencionar una curiosidad sobre la animación de los personajes. En general todos los movimientos de los personajes me resultan muy realistas (Anna tiene dos o tres caídas que casi me resultan dolorosas de ver), como no podía ser menos siendo una producción tan cuidada. Sin embargo, el sello del propio Yonebayashi se puede detectar respecto de otras animaciones del estudio pues Yonebayashi también ha trabajado como animador fuera de Ghibli. No me negarán, aunque sea vagamente, la sensación de déjà vu al contemplar el semblante y los gestos de los personajes con alguno de los personajes de Jin-Rô (Jin-Roh: The Wolf Brigade, 1998) de Hiroyuki Okiura donde Yonebayashi trabajó de animador. Y no me negarán, más claramente, la coincidencia del semblante y los gestos de Marnie y de los personajes que habitan la casa del pantano con algunos de los personajes de la serie Monster (2004) de Masayuki Kojima donde Yonebayashi también fue "key animator".



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.



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lunes, 21 de marzo de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (publicación nº 21)

Fecha estelar: -306779.2
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Películas reseñadas:
- Bunraku (2010)
- The king of pigs (2011)
- El niño y el mundo (2013)
- Short Peace (2013)



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Bunraku (2010).
Dir. Guy Moshe

Una mezcla de un montón de ideas a base de clichés que entretiene al principio pero que empacha al final.
Con una estética muy comiquera, no es más que un videojuego que el director no trata de esconder, más bien al contrario.
A la mezcla hay que añadir peleas y peleas y más peleas (que es lo que en realidad empacha), con más clichés del anime, de samuráis, del western, etc, etc...
Digno de alabar el trabajo en iluminación y decorados, con elementos deformados muy del estilo del gabinete del doctor Caligari. Lo mejor: las transiciones entre escenas, que los buenos lleven un Fiat Seiscientos y los malos conducan ... ¿Renault ocho tuneados?
4/10 - Regular




 



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The king of pigs (2011).
Dir. Yeon Sang-ho

Yeon Sang-ho está resultando ser un emergente director surcoreano de cine de animación adulto que empezó su andadura en el terreno del largometraje con esta The King of Pigs en al año 2011. Mi acercamiento a esta película se debe a su posterior trabajo, The Fake (2013), la relevancia que consiguió esta película en algunos festivales y la curiosidad por ver más trabajos del director. Y el resultado es que The King of Pigs presenta una historia mucho más interesante.
Se trata, en los dos casos, de historias duras, extremadamente crudas y violentas, presentadas sin concesión alguna. La estructura narrativa de The King o Pigs recuerda muchos productos anime englobados en el género “vida escolar”, quiero decir, los protagonistas actuales rememoran hechos del pasado a base de flashbacks mientras también vamos conociendo cómo es su vida actual y el porqué de sus acciones en base al trauma del pasado. Pero aquí no hay ni un recuerdo alegre, los traumas juveniles que giran en torno al bullying no solo tuvieron consecuencias en su momento, son los que gobiernan el resto de la vida.
La verdad es que la historia es bastante buena y está muy bien contada. Esta película rodada igual pero con buenos actores reales sería una película muy potente. Sin embargo, es una película con una animación que no termina de convencer porque el dibujo no consigue enfatizar lo que se está contando. Todo lo que son fondos sí están bien, pero los cuerpos humanos y sobre todo los rostros te dejan frío, las escenas violentas pierden mucha fuerza por culpa de esta animación.
El próximo trabajo en la animación de Yeon Sang-ho, Seoul Station (2016), es una de terror-zombi. Se intentará ver, pues no es fácil llegar a esta películas, para comprobar cómo casa este tipo de animación con cuerpos que son de por sí inanimados, quizás mejor que con seres vivos. En cualquier caso, Yeon Sang-ho no está defraudando con las temáticas que trata, la historia que quiere contar y la forma de narrar.

6/10 - Interesante



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El niño y el mundo (2013).
Dir. Alê Abreu

Interesante estilo de animación, con dibujo diferente y sencillo, realizado a crayon que recuerda, salvando las distancias, los trabajos tanto de Bill Plympton como, especialmente, los de Frédéric Back. "El niño y el mundo" ha estado nomidada este año al Oscar como película de animación y precisamente Frédéric Back, que ha estado nominado en tres ocasiones por sus cortometrajes, ganó el Oscar en el año 1987 por el cortometraje “El hombre que plantaba árboles” una historia que, en cierto modo, presenta algunas similitudes con “El niño y el mundo”.
Es una animación sencilla, pero solo en apariencia, porque no es nada fácil conseguir transmitir, sin palabras y con dibujos minimalistas, el mensaje deseado a través de esta historia de un niño que parte en busca de su padre. Es aquí donde tengo muchos problemas con esta película y por eso me quedo finalmente de ella con las partes surrealistas, tanto en el dibujo como con la música.
Quizás si hubiera diálogos la película no tendría la caída de ritmo que tiene, y ello a pesar de solo durar 80 minutos. La realidad es que la historia es muy simple y la película no ramifica la aventura del chaval, va en una línea recta trazada y marcada hacia la denuncia de la situación y evolución del Brasil, que es en realidad el camino hacia el que va todo el planeta. Quedan muy poéticos los momentos surrealistas, la visiones del niño frente a la cruda realidad, pero lo cierto es que la película es, en mi opinión, tendenciosa en este aspecto, con un mensaje muy manido. Circunstancia en la que me puedo ratificar después de ver, en medio del metraje, unos instantes totalmente innecesarios de imágenes reales.

6/10 - Interesante



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Short Peace (2013).
Dir. Katsuhiro Ôtomo, Shuhei Morita, Hiroaki Ando, Hajime Katoki

Colección de cuatro cortometrajes entre los que sobresable por encima de los demás el que dirige el maestro Ôtomo.
En cualquier caso las cuatro historias son simplemente interesantes, pero lo que aquí brilla es la buenísima calidad de la animación. La animación de cada corto tiene un estilo diferente, "Possessions", dirigido por Shuhei Morita, es visualmente deslumbrante; "Gambo", dirigido por Hiroaki Ando y "A Farewell to Arms", dirigido por Hajime Katoki, tienen una historia más simple encaminada principalmente a mostrar luchas y enfrentamientos. El corto de Katoki está más que influenciado por el cine de Mamoru Oshii, sobre todo el enfrentamiento entre la mayor Mokoto Kusanagi y el tanque de “Ghost in the Shell”.
Y finalmente, Katsuhiro Ôtomo, cuyo corto “Combustible” es el que presenta una historia con algo más de interés y que técnicamente es deslumbrante. Dar animación a un tapiz japonés, a estampas japonesas que parecen dibujadas por Hokusai es un placer para la vista.

7/10 - Buena


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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 9 de marzo de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cinco reseñas (publicación nº 20)

Fecha estelar: -306812.2
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Películas reseñadas:
- Beasts of no Nation (2015)
- Dante 01 (2008)
- Tiovivo c. 1950 (2004)
- Soldier (1998)
- La parada de los monstruos (1932)

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Beasts of no Nation (2015).
Dir. Cary Joji Fukunaga

Dura, durísima película filmada por Fukunaga con un inquietante Idris Elba y un debutante Abraham Attah con una gran interpretación, sensacional.
Lo que Fukunaga corrobora aquí es que la grandísima primera temporada de True Detective lo fue no solo por su historia, sino porque este señor estuvo en la dirección.
Beast of no Nation es una película cruda, real, que muestra sin concesión alguna todo el horror, la brutalidad, el sinsentido y la deshumanización. Fukunaga filma sin manipular el viaje a los infiernos (el particular Apocalipsis Now) de un niño que es obligado a participar en una guerra civil en un país africano cualquiera. Quizás la película se alarga en exceso en su tramo central, pero es necesario porque se cuenta mucho, la anarquía que reina en estas guerras civiles, un atisbo de amistad con otro niño, la evolución hacia la deshumanización y, sobre todo, la desconfianza que inspira Idris Elba, su maldad evidente y su maldad oculta.
Pero, además, este es un director que está mostrando un estilo, sabe encuadrar y planifica perfectamente las escenas. Y no es nada pretencioso, tiene recursos y sabe utilizarlos, como ese ataque alucinatorio bajo los efectos de la droga o el plano secuencia bien utilizado, sin que te saque para nada de la acción. Lo hizo en True Detective y lo ha vuelto a hacer aquí.
De lo mejorcito del año 2015.
8/10 - Notable


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Dante 01 (2008).
Dir. Marc Caro.

Lo primero: una película de Marc Caro, el co-director de Delicatessen (1991) y La ciudad de los niños perdidos (1995), debería ser interesante.
Pues no. Parece una mezcla de Alien 3, Solaris y el advenimiento de un nuevo Mesías. Una estación espacial orbitanto un planeta en erupción que se llama Dante, donde sus habitantes tienen nombres tan sugerentes como Caronte, Perséfone (supongo que un guiño a su protagonista y a Matrix), Lázaro, San Jorge, Rasputin o Moloch debería poner en aviso al incauto que se pase por aquí.
La película solo dura 88 minutos no porque esté todo bien contado mostrando la habilidad del director, sino porque el follón mental debía ser tal que finiquitaron sin más.
El resultado: un cacao mental inconexo rodado con palo selfie con un final que consigue del espectador exclamar algo como ¡pero qué mierda es esto! ¡pero esto qué es! ¡pero esto qué es!
No pierda el tiempo con esto, ya lo pierdo yo por Ud.

1/10 - Muy mala



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Tiovivo c. 1950 (2014)
Dir. José Luis Garci.

Puro Garci, una visión nostálgica del vivir cotidiano de principios de los años 50 en Madrid, vidas cruzadas con una cantidad de actores que para sí quisieran muchos. El guion hila fino para relacionar a todos los personajes y las referencias cinéfilas son constantes, puro Garci.
Una buena parte de críticos y espectadores son incapaces de soltarse los prejuicios antes de ver este cine. Son críticos que creen que siempre que se realiza, hoy día, una película sobre aquellos años debe ajustarse a su línea editorial. Peor para ellos.
Nada más que por ver el elenco actoral de esta película merece la pena, homenaje a películas corales como La colmena de Mario Camus, aunque con una visión más optimista. Lo cual no quita que exista crítica, pero más sutil.
El baile final que cierra la película, un Fred Astaire y una Ginger Rogers de academia de baile, una delicia.
7/10 - Buena



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Soldier (1998).
Dir. Paul W.S. Anderson

Un año después de filmar Horizonte Final, quizás su más interesante trabajo, y antes de empezar a perpretar toda la saga de Resident Evil, Anderson nos castiga con esta mezcla de Soldado Universal, Mad Max (en su versión asentamiento) y Rambo, en este orden.
Kurt Russell creo que no dice ni cincuenta palabras, tampoco las necesita. El resultado de multiplicar dos por tres tiene más emoción que esta película.
Me quedo con la idea del planeta basura Arcadia 234, que en realidad no es original (véase por ejemplo el manga Alita, ángel de combate). Lo que ya no pillo es tener que ir hasta un planeta que se supone situado en el quinto pino, para arrojar coches americanos desguazados. Cosas mías.
2/10 - Mala






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La parada de los monstruos (1932).
Dir. Tod Browning

Vilipendiada en su momento, fracaso sonoro en su estreno, prohibida durante muchos años en países como el Reino Unido, ... todo por la incomodidad que producía, que produce aún, al ver sus imágenes.
Una historia totalmente vigente hoy día, rodada hace ya más de 84 años. Pero Freaks tiene mucho más de lo que directamente muestra. Estructurada en dos partes, una primera en la que se nos muestra la existencia de un monstruo, de un personaje malvado que convive entre este grupo de personajes de circo, y una segunda parte que justifica su calificación como película de terror (clásico) pues se trata puramente de una venganza. Aquí, empezando con una boda ya de por sí impactante, la película empieza a crecer, a hacerse más y más grande hasta llegar a su final.
Es imposible rodar hoy día una película así, sigue estando muy adelantada a este tiempo. Película sin concesiones ni trampas, honesta, audaz, sin tonterías ni sensiblerías, heredera del expresionismo de la década anterior pero enfundada en un realismo que asombra.

9/10 - Muy buena





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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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